Artículo de divulgación · Desarrollo profesional

"Más allá de las habilidades aisladas: una mirada multidimensional sobre el desarrollo profesional"

Federico Vera

📖 Tiempo de lectura: ~10 min 🔬 Investigación · Pedagogía · Desarrollo

Resumen

¿Por qué profesionales técnicamente competentes suelen experimentar estancamientos en su desarrollo? Este artículo propone una mirada multidimensional del aprendizaje y el desarrollo profesional basada en un modelo originalmente desarrollado para comprender el aprendizaje musical. La propuesta parte de la idea de que las competencias no evolucionan de manera aislada, sino como un sistema de dimensiones interdependientes cuyo desarrollo puede ser asimétrico. A partir de conceptos como puntos ciegos, anclas, cuellos de botella y competencias palanca, el artículo explora cómo identificar los factores que limitan o potencian el crecimiento de personas y equipos. Desde esta perspectiva, el diseño de experiencias de aprendizaje requiere comprender no solo qué competencias desarrollar, sino también cuáles pueden generar el mayor impacto sobre el sistema completo. El trabajo integra investigación, modelización conceptual y transferencia interdisciplinaria para proponer un marco aplicable a contextos educativos y organizacionales. Su objetivo es contribuir al diagnóstico y diseño de procesos de aprendizaje más efectivos, promoviendo un desarrollo profesional equilibrado, adaptable y sostenible.

Desarrollo asimétrico de competencias profesionales

¿Por qué profesionales técnicamente competentes suelen sentirse estancados? ¿Por qué muchas capacitaciones producen mejoras superficiales que no se traducen en un desarrollo sostenido?

Es imposible intervenir en lo que no vemos

Tradicionalmente, pensamos en el aprendizaje reduciéndolo a unas pocas habilidades, sin percatarnos de que siempre es un proceso complejo que involucra la evolución de múltiples competencias interrelacionadas. Esto genera un problema generalizado en diferentes profesiones y áreas: la dificultad para intervenir de forma dirigida y efectiva sobre los procesos de aprendizajes, ya que no podemos intervenir sobre lo que no vemos.

En este artículo exploro la posibilidad de transferencia de un modelo sobre aprendizaje musical al desarrollo de profesionales de diferentes áreas.

Del aprendizaje musical a un marco para el desarrollo profesional

La idea que presento aquí surge de una línea de trabajo que desarrollé entre 2018 y 2025 en torno al aprendizaje musical. Durante esos años investigué cómo distintas dimensiones —cognitivas, emocionales, corporales, metacognitivas e intersubjetivas, entre otras— interactúan en los procesos de aprendizaje de músicos y estudiantes de música. Este recorrido dio lugar a publicaciones, presentaciones en congresos y, especialmente, a la construcción de un modelo multidimensional orientado a comprender el aprendizaje de la música como un entramado de curvas interdependientes.

Recientemente comencé a explorar la posibilidad de transferir este marco hacia otros ámbitos profesionales. La hipótesis es simple: aunque las competencias relevantes cambian de una profesión a otra, muchos de los principios que organizan el aprendizaje y el desarrollo se mantienen. Desde esta perspectiva, el modelo deja de ser una herramienta específica para la música y se convierte en un marco potencial para comprender, diagnosticar y diseñar procesos de desarrollo profesional en distintos contextos.

Red de competencias interdependientes

El problema de las anclas

Para ilustrar mejor cómo funciona la "multidimensionalidad" de los procesos de aprendizaje y el desarrollo asimétrico de competencias, imaginemos que queremos avanzar en el agua con 10 botes que están atados entre sí por medio de sogas gruesas y resistentes, pero hay varios que aún permanecen anclados. ¿Qué sucederá cuando los que están libres de anclaje hayan avanzado lo suficiente? Es evidente que será muy difícil, si no imposible, seguir avanzando. Los botes que están anclados frenarán también a los demás. Esto es algo que nos sucede, en uno u otro momento, a casi todos los profesionales. Frecuentemente existen competencias o dimensiones de nuestro desempeño que permanecen fuera de nuestro campo de observación. Estos puntos ciegos condicionan fuertemente la evolución del sistema.

Las competencias evolucionan, pero no siempre como queremos

Aquí resulta clave introducir la dimensión temporal —que se aprecia en la gráfica— para tomar conciencia del estado actual de cada competencia; de que éstas pueden mejorar, como así también empeorar o estancarse con el tiempo. Las anclas que frenan el proceso global pueden levantarse o arrastrarse durante años.

En este caso hipotético existe una competencia que evoluciona de forma favorable (curva de habilidades técnicas específicas) y otras permanecen "planchadas" o muestran cambios leves a moderados*. Incluso, se aprecia una dimensión que empeora en el tiempo, representada por la curva que muestra una trayectoria negativa (el bienestar subjetivo). Así, es esperable que se produzca una meseta apreciable en el desarrollo del profesional, ya que existen competencias clave que no muestran un desarrollo acorde.

* Existen más curvas que deberían considerarse en la gráfica. Se muestran solo seis para simplificar la visualización.

El cuello de botella

En mi último libro sobre aprendizaje musical llamé a este fenómeno con el término techo aparente. Quiere decir que el desarrollo global del músico entra en una meseta cuya duración es indefinida. Para otras profesiones puede resultar más natural el término cuello de botella del desarrollo. Ambos dan cuenta de ese estancamiento que tantas veces experimentamos como profesionales. Así como el aprendizaje musical evoluciona con claridad siempre y cuando se vaya produciendo un crecimiento relativamente equilibrado para las distintas curvas, sucede lo mismo para el desarrollo profesional en otras áreas, según sus habilidades y competencias. Por ejemplo, aunque un desarrollador de software sepa mucho de código ("coding skills"), si hay dimensiones importantes que permanecen no vistas o estancadas, se enfrentará, casi con seguridad, a un cuello de botella. Los puntos ciegos funcionarán como anclas en el desarrollo del profesional y disminuirán, probablemente, el bienestar subjetivo que experimenta en su trabajo.

Creo que esta noción del desarrollo asimétrico y el cuello de botella profesional es probablemente transferible a cualquier área (ciencia, docencia, artes, deporte, etc.), ya que siempre existe un sistema de competencias que es preciso comprender y desarrollar con un relativo equilibrio.

Factores que condicionan el desarrollo profesional

La interdependencia de las competencias profesionales

La interdependencia entre las competencias constituye un aspecto importante que merece ser destacado y que no siempre resulta visible en los modelos tradicionales. Aunque solemos representarlas por separado para facilitar su análisis, en la práctica conforman un sistema relacional en el que cada dimensión influye sobre las demás. Esto significa que el crecimiento profesional no depende únicamente del avance individual de cada competencia, sino también de las relaciones que se establecen entre ellas.

Una dimensión crítica que permanece desatendida puede ralentizar el desarrollo general del profesional, mientras que el fortalecimiento de determinadas competencias suele producir mejoras indirectas en otras áreas. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades de comunicación puede mejorar la colaboración entre equipos, facilitar el intercambio de conocimientos y acelerar procesos de aprendizaje técnico. Del mismo modo, una mayor capacidad metacognitiva —entendida como la habilidad para reflexionar sobre el propio aprendizaje y desempeño— suele favorecer la mejora de múltiples competencias simultáneamente, ya que permite identificar fortalezas, debilidades y oportunidades de crecimiento.

Algo similar ocurre con el bienestar del profesional. Factores vinculados a la motivación, la confianza o la percepción de autoeficacia pueden impactar significativamente en la capacidad para aprender nuevas perspectivas, tecnologías, recursos y colaborar con otros o asumir desafíos más complejos. Cuando una dimensión se fortalece, frecuentemente contribuye también al desarrollo de las demás. Desde esta perspectiva, las competencias no deberían entenderse como módulos independientes que evolucionan de forma aislada, sino como un entramado dinámico de relaciones. Diseñar experiencias de aprendizaje implica comprender no solo qué competencias se desea desarrollar, sino también cómo el crecimiento en determinadas áreas puede favorecer o limitar la evolución del sistema completo.

Las "competencias palanca"

Es importante notar que no todas las competencias poseen el mismo potencial de impacto sobre el sistema. Algunas funcionan como competencias palanca (leverage competencies), ya que su desarrollo produce efectos positivos en cascada sobre múltiples áreas. La metacognición, por ejemplo, no solo mejora la capacidad de aprender, sino también la de identificar necesidades de desarrollo, monitorear el propio desempeño y ajustar estrategias de trabajo, favoreciendo indirectamente el crecimiento de otras competencias. Por su parte, las habilidades de pensamiento sistémico nos permiten establecer conexiones entre las partes para apreciar la globalidad de la labor. Así, para distintas profesiones podemos pensar en diferentes competencias que generan cambios grandes en el sistema.

De aquí surge una pregunta importante: si solo pudiéramos intervenir una curva hoy en nuestro equipo de trabajo, ¿cuál produciría el mayor efecto sobre las demás?

Si observamos que un equipo presenta dificultades tanto en comunicación como en aprendizaje autónomo, puede resultar más efectivo intervenir primero sobre las capacidades metacognitivas. Al mejorar la habilidad para reflexionar sobre el propio desempeño, identificar necesidades y ajustar estrategias de trabajo, suelen producirse mejoras indirectas en otras áreas relevantes.

Por otro lado, es importante notar que, aunque hay algunas competencias que aceleran generalmente los aprendizajes, para distintas personas las mismas pueden variar. Esto se relaciona directamente con los puntos ciegos de cada una. Para un profesional dado, el trabajo sobre la competencia "A" puede mover todo el sistema hacia un estado superador, mientras que para otro profesional lo mismo puede ser cierto para la competencia B. Es decir, que también es pertinente realizar diagnósticos personalizados para fines de diseño de aprendizajes.

Las tres preguntas clave

El bienestar subjetivo también importa

Me resulta importante destacar que este marco sistémico contempla al profesional no solo en sus competencias o habilidades, sino también en la dimensión de su bienestar subjetivo. Es decir, que el bienestar se entiende como una dimensión importante del sistema. La misma es vital para el desarrollo sostenido, además de ser éticamente deseable, ya que involucra su salud física, mental y social. Para toda profesión, un marco de desarrollo profesional debe necesariamente considerar cómo se siente la persona durante el ejercicio de su labor o, dicho de otro modo, su bienestar subjetivo percibido. Podemos estar creciendo profesionalmente, pero decreciendo en nuestro bienestar. Esto, aunque pueda parecer paradójico o anti intuitivo, sucede a menudo. No es recomendable empeñarnos en no verlo.

Aplicaciones para el diseño y desarrollo profesional

Si esta perspectiva es útil, debería traducirse en beneficios concretos para quienes diseñan, facilitan, gestionan y participan de procesos de aprendizaje.

¿Qué aporta este enfoque?

Y, por lo tanto,

Entonces, esta herramienta se propone como parte de una metodología para diseñar experiencias de aprendizaje basadas en el desarrollo multidimensional de competencias. El mismo confiere al sistema —el profesional o el equipo— mayor adaptabilidad a los cambios, resiliencia a las adversidades y capacidad para detectar y captar oportunidades. Un sistema cognitivo diverso es, en general, un sistema más viable.

En definitiva, comprender el desarrollo profesional como un entramado de competencias interdependientes permite pasar de una lógica centrada únicamente en contenidos o habilidades aisladas a una mirada más relacional del aprendizaje. Desde esta perspectiva, diseñar experiencias de aprendizaje implica identificar qué dimensiones necesitan desarrollo, cuáles funcionan como competencias palanca y qué puntos ciegos están limitando el crecimiento de las personas o los equipos.

Desde esta perspectiva, el desarrollo profesional puede entenderse a través de tres preguntas fundamentales: ¿qué puntos ciegos no estamos viendo?, ¿qué anclas están frenando nuestro crecimiento? y ¿qué competencias palanca podrían acelerar el desarrollo del sistema?

Frecuentemente, el desafío no consiste en perfeccionar lo que ya hemos pulido mucho, sino en aprender a observar mejor aquello que está condicionando nuestro desarrollo.

¿Cuáles podrían ser, o han sido, los puntos ciegos en tu trayectoria profesional? ¿Qué competencias considerás que funcionan como "anclas" o "palancas" en tu profesión?

Federico Vera

Federico Vera

Doctor en Ciencias Biológicas (UNMdP), investigador ex-CONICET, músico, compositor y asesor pedagógico. Autor de La música en la conciencia (2020) y La música desde múltiples inteligencias (2025). Fundador del CIMCE — Centro para la Integración de la Música, la Ciencia y la Educación.

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